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Smart content o contenido inteligente

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smart content o contenido inteligente

Imagina que ingresas a Google en busca de tiendas con productos tecnológicos y comienzas a revisar las alternativas más convenientes para comprar un notebook. Esa simple acción hará que más tarde aparezcan anuncios relacionados en tu News Feed de Facebook o en la primera web que visites tras terminar tu búsqueda.

El smart content o contenido inteligente sigue el mismo camino. En términos simples, corresponde al contenido que se adapta perfectamente a su público, atendiendo las necesidades e intereses de cada usuario y/o cliente de acuerdo a su historial de navegación en el sitio.

Para adaptar la información se emplean los datos que entregan las personas mediante sus registros, descargas, páginas visitadas, dispositivos de acceso, etcétera.

Sin embargo, además de la adaptación de contenido, existen otros elementos que se deben tomar en cuenta para lograr un proceso efectivo.

1. No repetir acciones ya concretadas.

Si al ingresar al sitio, el visitante se encuentra con una ventana pop-up que lo invita a inscribirse para recibir tu newsletter y logras que él acepte, no debe volver a mostrarse esa herramienta en las siguientes páginas de tu web. Lo mismo debe ocurrir con el registro; si el usuario ya lo efectuó, lo ideal es que no se le pida nuevamente.

2. Orientar dentro del embudo de compra

Éste nos permite visualizar las distintas etapas por las que pasa un posible cliente hasta que ejecuta la primera compra. Así podemos identificar cuáles son los productos y/o servicios más demandados, cuántos clientes abandonan el proceso de compra y en qué etapa lo hacen, cuántos usuarios concretan la compra, etcétera. Considerado esos datos y lo que se debe corregir, podemos guiar al usuario a la conversión.

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El Smart Content o contenido inteligente, es aquél que se adapta a diferentes tipos de audiencias y por lo tanto obtiene mejores tasas de conversión. Sin embargo, en torno a él se han generado varios mitos que vale la pena develar, con el fin de que las empresas no se abstengan de aplicarlo en sus estrategias de contenidos.

1. Es costoso

Su aplicación depende sólo del uso de un CMS que lo soporte y de generar el contenido correcto. Una empresa se puede gastar grandes sumas de dinero en SEO y estrategias para dirigir el tráfico hacia su sitio, pero si no está optimizado para presentarle a los clientes piezas de acuerdo a su perfil y posición en el proceso de compra, el porcentaje de conversión será bajo y la tasa de abandono alta.

En ese sentido, el Smart Content, al estar diseñado para atender los diferentes intereses de un público segmentado en varias categorías, garantiza altos porcentajes de conversión. Por lo tanto, se obtiene un ROI positivo.

2. Los datos de los usuarios se obtienen de manera fraudulenta

Toda la información se consigue a través de registros, formularios de descarga, suscripciones y otras técnicas de recolección de datos que el usuario completa libremente, generalmente a cambio de un contenido de valor para él (por ejemplo un eBook, cupón de descuento, emailing, etc.). En cuanto al historial de navegación, para obtenerlo se utilizan cookies que el cliente acepta, sin maniobras engañosas.

3. Es sólo para las grandes compañías

Lo cierto es que las grandes plataformas, como Amazon, fueron las primeras en aplicar el Smart Content y descubrir su potencial. Sin embargo, está al alcance de cualquier negocio. Los principios y técnicas que se usan son los mismos.

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4. Se requiere mucho tiempo y esfuerzo

Se necesita la misma dedicación y tiempo utilizados para la ejecución de una estrategia de contenidos tradicional. Lo único que cambia -pero que lo hace realmente exitoso- es que el formato y la información de cada pieza responden a criterios determinados en base a estudios previos de analítica web y conversiones; que una determinada pieza se le presente a un usuario de acuerdo a su perfil y criterios de búsqueda, es un proceso completamente automatizado.

5. No se puede reciclar contenido

Claro que sí. Lo importante es elegir sólo el de mayor relevancia y calidad, que se adapte perfectamente a los diferentes segmentos de audiencia. De hecho, la misma automatización permite que un usuario vea una pieza publicada varios meses atrás, mientras que evita que uno que ya lo vio, se vuelva a topar con ella.

6. Técnicamente es difícil

Su implementación no es compleja. Se trata de saber a ciencia cierta qué vacíos de información tienen los distintos segmentos de la audiencia y cuáles son los formatos de contenido con los que mejor interactúan, por medio de estrategias de Lead Scoring y herramientas de analítica, fáciles de usar.

7. No hay diversidad de formatos

La versatilidad de estilos y formatos es la piedra angular del contenido inteligente. Lo que sucede es que intenta explotar al máximo los gustos y comportamientos de cada segmento de audiencia.

8. Pone en peligro la seguridad y privacidad del cliente

Los datos de los usuarios siempre se tratan de manera confidencial. Además, nunca se obtiene de ellos información que pueda vulnerar su seguridad (números de tarjetas de crédito, claves de cuentas de usuario y otros datos por el estilo).

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9. El cliente se siente fastidiado

Los correos enviados son el resultado de la aplicación de estrategias de Lead Nurturing efectivas; por lo que prácticamente son personalizados y obedecen a las necesidades, gustos e intereses de cada cliente. En todo caso, siempre cuentan con la opción visible de cancelar la suscripción.

10. No ayuda al SEO

Aún hay gente que se niega a creer que la posición de una página se verá afectada por la aglomeración de contenido mal escrito, denso en palabras claves y diseñado para engañar a los motores de búsqueda. Lo que funciona son las piezas de calidad que optimizan la experiencia del usuario, despiertan emociones en él y llenan realmente sus vacíos de información.

Cabe señalar que toda estrategia de contenido inteligente debe tener objetivos precisos e indicadores que permitan medir su efectividad.

 

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